Eso es lo que me pasaba a mí y lo que le pasa a mucha gente.

Daba vueltas a lo mismo, me bloqueaba y no sabía cómo continuar.

Lo que me sucedía, realmente, era que no podía ver dónde estaba el origen de mi desequilibrio.

No sé si a ti te ha pasado o te estará pasando en este momento.

Lo cierto es que es una situación muy frustrante.

Cuando descubrí las Constelaciones Familiares mi mundo cambió.

Empecé a ver los asuntos que me preocupaban de una forma mucho más simple, más clara y siempre encontraba una respuesta sorprendente, un punto de vista que hasta ese momento nunca antes había contemplado, ni siquiera, se me había pasado por la imaginación que podía existir.

De repente aparecía una nueva forma de mirar ese asunto, que hacía que la dimensión de todo cambiara, y así, como por arte de magia, ese asunto que me impedía vivir el presente en toda su plenitud se resolvía y todo volvía a colocarse y a fluir, ya fuera algo relacionado con mi trabajo, con mi familia, con mi economía….todo, absolutamente todo era susceptible de ser constelado.

¿Cómo una sola terapia de Constelaciones podía ayudarme a ver el origen de mi bloqueo además de tantas otras cosas de las que ni siquiera antes era consciente?

Quería saberlo tooooodoooo de esa potente herramienta que estaba transformando mi vida casi por momentos.

Y eso fue, principalmente, lo que me hizo formarme en Constelaciones Familiares.

Y es que, parte de la magia de esta poderosa herramienta es que nos permite ver lo que realmente hay en nuestra vida, y no lo que uno cree o imagina que hay o que está sucediendo.

Así, sin trampa ni cartón.

Lo que ves, es lo que hay.

Te guste o no.

Y esa revelación es tremendamente sanadora.

En Constelaciones todo tiene un orden y un lugar, y si ese orden no se respeta, surge el desequilibrio.

La solución viene cuando se ordena el sistema y el “cliente” ocupa el lugar que le corresponde, cuando se restaura la ley de que todos tienen derecho a un lugar y a un reconocimiento o cuando se reestablece el equilibrio entre el dar y el tomar.

Ahora, esa oportunidad de transformar tu vida, de recuperar el equilibrio que te corresponde y de acompañar a otras personas a que cambien la suya, está aquí para tí.

Si quieres hacer el cambio ¡¡nos vemos el 29 de septiembre y te cuento cómo!!

Recuerda que haremos varios movimientos sanadores que te ayudarán a colocar distintos aspectos de tu vida y a haceerte consicente de los bloqueos que te impiden avanzar.

Reservar tu sitio antes de que sea demasiado tarde.

Me hará mucha ilusión verte.

Recuerda que la única persona que puede hacer algo por tu vida eres tú. El cambio empieza por tí, empieza en tí.

Un beso enorme

Aquí tienes los próximos talleres de Constelaciones Familiares.

 

 

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